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La Generación más Solidaria de la Historia

Los psiquiatras como testigos privilegiados de la situación sociosanitaria actual.

Nos ha tocado ser la generación más solidaria de la Historia, y me gustaría explicar por qué.

Lo cierto es que todo comienzo es duro, como lo es ponerse delante de una hoja de papel e intentar transmitir una representación de un sentir general. Creo, y sin ánimo de meterme en el atrayente mundo de la petulancia o la impotencia, que los psiquiatras somos unos testigos privilegiados del tono basal de lo que no aparece en prensa ni en encuestas. Palpamos como pocos profesionales los miedos y las angustias de un sector de la población. Generalmente, el que presenta una patología mental. Sin embargo, y creo que no soy el único, aparte de los pacientes que consultaban previamente, acuden personas con síntomas derivados de la pandemia, quiero decir, de todo lo que conlleva esta situación sociosanitaria tan extraordinaria. Aunque debería afinar un poco más: las restricciones, la no movilidad, las mascarillas sí, mascarillas no, ahora puedo visitar a mi madre, ya no, puedo cruzar a otra provincia, más adelante no debería salir ni de mi población… Y es que no hay mejor germen para la ansiedad que la incertidumbre.

La Sociedad inmediata frente al coronavirus.

Resulta curioso como en una sociedad inmediata, con querencia por lo “exprés” e intolerancia a la espera, hemos tenido que pisar el freno. Un freno mediado por la contagiosidad del corononavirus, de la letalidad en algunos sectores etarios y, por qué no decirlo, porque a la ciencia le cogió con el pie cambiado. El ciudadano normal, no el influencer ni el tertuliano, se ha visto en medio de una disputa entre científicos y políticos. Se estancó en la ambivalencia de qué debía predominar, la economía o la salud. Intentar buscar un equilibrio es difícil, casi imposible, es cierto. Pero ese tira y afloja, esa ambivalencia informativa, ha hecho mella en la estabilidad de un porcentaje nada desdeñable de la población (algún estudio catalán habla de un 65% de su muestra con algún síntoma de depresión o ansiedad).

Nos hemos convertido en guardianes y protectores de nuestro prójimo.

No voy a ser yo el que descubra la pólvora, que la incertidumbre y el miedo van de la mano. Y que el nerviosismo o la ansiedad los siguen. ¿Qué hacer? Por una parte, más información, hay que dejar paso a los divulgadores científicos, aquellas personas que acercan términos complejos a la simplicidad del lenguaje coloquial (tarea dificilísima y poco valorada). Y, por otro lado, la solución, que recae en la población y que es lo que estamos aportando como sociedad. De repente, con pequeños gestos (sí, llevar la mascarilla en el supermercado no es un gran sacrificio) nos hemos convertido en guardianes y protectores de nuestro prójimo. Llevamos actuando meses de una manera excepcional, muy por encima, en ocasiones, de nuestros dirigentes. ¿Sigue existiendo la duda sobre la efectividad de lo que hacemos? Por supuesto, casi todo el mundo se cuestiona lo mismo (no así la ciencia, que enseguida se puso manos a la obra para brindar protocolos de seguridad mundiales), pero no hay más remedio. Hasta que las vacunas signifiquen un espaldarazo definitivo al control del coronavirus.

Somos la Generación más Solidaria

Es una cuestión de aguante, resistencia o como se quiera denominar. Pero es fundamental mantener el tipo (y las normas). Ojalá los médicos tuviésemos la respuesta a esa pregunta frecuente: cuánto. Qué más da; no se trata de mirar atrás, las cifras, los muertos, los contagiados…, eso ya es pasado. Es básico mirar hacia delante, evitar un número mayor. Ya habrá tiempo para juzgar, sancionar o aplaudir la gestión. Nunca tanto, nunca un papel tan importante y protagonista se había legado en manos de tantas personas, personas como usted, que están realizando la labor más encomiable de los últimos años: cuidar de su madre, de su padre, de su hijo, de su hija, del vecino, el carnicero, portero, taxista, de su médica, del cajero…Nos ha tocado ser una generación solidaria. Dentro de décadas, se nos recordará como el abanico intergeneracional más solidario de la Historia. Hay que estar a la altura. Seguimos.

 

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